Llamamos
prótesis a todo elemento artificial que sirve para reemplazar una parte de nuestro cuerpo perdida o dañada. Sabemos que los dientes y las muelas se pueden y de hecho se pierden. Los dentistas nos esforzamos en convencer a todo el mundo que el correcto cuidado de la boca puede evitar que esto suceda. Sin embargo, hay que ser realistas y en la práctica una parte importante de nuestro trabajo consiste en reponer piezas que se han perdido.
Es muy importante tener en cuenta que la
prótesis dental es parte de un tratamiento cuya finalidad es devolver a la normalidad una máquina dañada. La boca es un aparato que se mueve, nuestros dientes no son un mero decorado sino que realizan una función, masticar los alimentos. Las piezas dentarias se apoyan unas en las otras y además engranan con las opuestas. Si perdemos una de ellas, las demás se mueven, no están fijas en el hueso como postes clavados en la tierra. La prueba es que a los niños podemos moverles los dientes y colocarlos correctamente.
Además hay un complejo sistema de músculos que mueven la mandíbula y una articulación también bastante complicada sobre la que ésta gira. Antes hemos explicado cómo son los dientes, están vivos, se relacionan con el hueso que los rodea y con la encía. Esta visión global de nuestra boca puede ayudarnos a entender que su arreglo no es tan simple como a veces parece. Existe una red de relaciones entre todos los elementos que hemos citado, un diente mal puesto o con una forma ligeramente incorrecta puede dañar la articulación (¡y nos dolerá el oído!). Tampoco podemos tratar los dientes de cualquier manera, si ponemos demasiado peso en una muela se moverá y dolerá, si construimos una dentadura en la boca de una persona que tenga las encías enfermas, al cabo del tiempo se caerán todas nuestras magníficas edificaciones. La mecánica de este aparato es biológica, no puramente física. Y los dentistas hemos sido formados para entender cómo todo esto funciona. Y al estar hablando de una parte del cuerpo humano estamos hablando de salud. Devolver la boca a su estado inicial después de que se haya estropeado es curar la boca. Y la prótesis, es decir, los dientes artificiales que tengamos que colocar es parte de este proceso curativo.

Así que
prótesis dental es lo mismo que dientes artificiales. Hay de muchos tipos, fijos, removibles, con implantes... Se utilizan diferentes materiales: resinas, porcelanas, metales, últimamente fibra de carbono, fibra de vidrio... Los resultados estéticos y funcionales que conseguimos son espectaculares. Es importantísimo también tener en cuenta que una vez restaurada una boca hay que cuidarla. Pensemos que las mismas causas que han producido un deterioro pueden volver a producirlo, luego también tenemos que eliminar estas causas.
Existen dos tipos de tratamientos para reponer las piezas que se hayan perdido. Podemos utilizar
prótesis fijas o
prótesis de quita y pon.
Primero vamos a explicar lo que es una funda. Consiste en una muela artificial hueca. Se coloca sobre un diente natural que previamente ha tenido que ser tallado para dejar espacio al grosor del material de la prótesis. La forma que el dentista debe darle a la pieza tallada está muy estudiada. Tiene que ser un tronco de cono. Sus paredes han de ser ligeramente inclinadas, para permitir que la funda entre, pero cuanto más rectas, mejor se aguantará la funda. No debemos tallar ni mucho, para no destrozar la muela, o llegar al nervio, ni poco, o la funda quedaría muy gruesa. Como siempre, las fundas tienen que ajustar bien en el cuello de los dientes, para que no se originen caries en el futuro. También deben encajar bien con la muela contraria. A esto le llamamos "ocluir". Una oclusión correcta no es más que un buen encaje de las muelas de arriba con las de abajo.
Los dentistas ponemos fundas individuales cuando queremos cambiar la forma de un diente generalmente por estética. O, como dijimos antes, después de una endodoncia, para evitar la rotura de una pieza frágil.
Un puente, o
prótesis fija, consiste en dos fundas unidas a una pieza intermedia, o más, que queda sobre la encía, tocándola pero sin unirse a ella. De este modo reponemos muelas perdidas, aguantándolas con las que nos quedan. Debajo del puente hay un espacio, que procuramos disimular haciendo que toque la encía en la parte exterior, pero que hoy día nos interesa que quede abierto para limpiarlo. Ya dijimos que el objeto de la limpieza es la eliminación de la placa, no sólo de los restos de alimentos como se creía antes. Los espacios abiertos en la boca son incómodos, pero son higiénicos.
Si no tenemos piezas que nos sirvan de asidero, tenemos que hacer dentaduras de quita y pon, paladares de plástico (dentaduras) o de metal (esqueléticos).
Si nos quedan algunas piezas, se aguantarán con ganchos. Si es una completa, tiene que adaptarse muy bien a todos los tejidos que se mueven en la boca para hacer ventosa. En las dentaduras completas, la buena oclusión es muy importante para que al masticar, los dientes no tropiecen haciendo que se suelten.