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Odontología Preventiva

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Prevenir mejor que curar

Las enfermedades de la boca se pueden prevenir. Conocemos sus causas y podemos evitarlas. Está muy extendido un concepto fatalista al pensar en el deterioro de nuestros dientes. Parece como si formara parte de un proceso natural de degeneración el que periódicamente uno se estropee y acudir al dentista sea entonces lo adecuado para que lo arregle. Esto está relacionado con el concepto de que el dentista tiene un papel muy pasivo en esta historia, imaginemos que una enfermedad nos hiciera perder periódicamente una parte de nuestro cuerpo y sólo fuéramos al médico a que nos pusiera el trozo perdido. Si consideramos que lo que estropea nuestros dientes es una enfermedad, La odontología preventiva es la verdadera odontología médica. Al actuar sobre las causas responsables de este proceso estamos verdaderamente curando una enfermedad, no simplemente corrigiendo sus efectos.

Perder los dientes

Los dientes se pierden fundamentalmente por dos causas: la caries y la enfermedad periodontal, vulgarmente piorrea.

  • La caries es básicamente un agujero que se hace en un diente y que al crecer lo va destruyendo.
  • La piorrea es una enfermedad de las encías que consiste en la perdida del hueso en el que se clavan los dientes, de modo que estos se van quedando descarnados, se empiezan a mover y finalmente se caen. Ambos procesos están causados por bacterias.
La caries

La boca es una cavidad de nuestro organismo habitada por microbios. Igual que en el intestino o sobre nuestra piel, es normal que vivan en nosotros bacterias. Las que viven en la boca lo hacen en forma de placa bacteriana. Es una especie de barrillo blanco que fácilmente podemos observar sobre nuestros dientes si no nos cepillamos unos días. Esta pasta pegajosa es lo que les sirve a los microbios de nuestra boca para que los alimentos o la saliva no los arrastren hacia el estómago. En la placa bacteriana hay muchas especies de bacterias, muchas de ellas son en sí mismas inocuas. Pero una tiene la peculiaridad de transformar el azúcar en ácido. De modo que cuando tomamos algún alimento que contenga azúcar, inmediatamente la placa se acidifica, es decir, se empapa de ácido. Se comporta como un algodoncito mojado en ácido que aplicamos sobre un diente. De este modo, se descalcifica el esmalte y se forma la caries.

La piorrea

La pérdida de hueso en la piorrea es un proceso más complejo. En este caso el contacto de los gérmenes con la encía desencadena una serie de reacciones anómalas, programadas genéticamente y que sólo afectan a las personas que tienen esta predisposición (Cuidado porque son un porcentaje muy elevado de la población). Estas reacciones tienen como resultado final la destrucción del hueso de la encía.

En los dos casos, la placa bacteriana es directamente responsable de la enfermedad. Parece lógico que nos plateemos la manera de eliminar esta placa para que no se produzcan caries ni piorrea. Y no es tan sencillo como parece porque la placa se comporta como el polvo en las casas, es decir, se introduce por todos los rincones. Tenemos una película de placa bacteriana entre los dientes, lugar que sólo es accesible si usamos el hilo de seda dental, por ejemplo. La eliminación de la placa de todos los rincones de la boca excede lo que podríamos considerar una higiene normal. Pero se puede llegar a conseguir, con el control y la enseñanza del dentista, en este caso especialmente con una colaboradora importante: la higienista dental.

La "educación dental"

La prevención tiene una dimensión pública fundamental. La educación en estas medidas de cepillado correcto, de uso del hilo dental es mucho más efectiva en los niños que en los adultos. Además es importante el conocimiento del papel del azúcar en la producción de la caries. Y en este caso lo que hace daño no es la cantidad sino la frecuencia. La saliva neutraliza la acidez de la placa al cabo de un rato, lo cual hace que cada toma de azúcar suponga un tiempo de actuación del ácido independientemente de la cantidad ingerida. Estas normas básicas deben ser implementadas en programas de prevención que alcancen al máximo a toda la población. Asimismo, los factores de resistencia del individuo pueden incrementarse. El flúor, especialmente si se incorpora al esmalte en el tiempo de formación, aumenta la resistencia del mismo a la acción de la placa. En el caso de los niños se puede disminuir notablemente el número de caries con la técnica del sellado de fisuras. Se trata de la colocación en los surcos de las muelas de resinas compuestas que impidan el depósito de placa en el fondo de los mismos.

Los dentistas estamos convencidos de que tanto desde el punto de vista de nuestra práctica privada como desde el punto de vista de la Administración, el enfoque preventivo es el único sensato a la hora de hablar de salud dental.

Odontología y Ortodoncia infantiles. Ortodoncia para adultos

Los niños son muy importantes para el dentista. Podemos sentar fácilmente las bases de su salud dental para toda su vida.

Enseñar a cepillarse correctamente a un niño es mucho más fácil que a un adulto. A los adultos tenemos que hacerles olvidar los malos hábitos de toda una vida. Las costumbres aprendidas en la infancia son un capital para siempre. Evitar la pérdida de los dientes es más barato que reponer los perdidos. Cuidando correctamente la boca desde el principio, es factible mantenerla siempre sana.

La estética de la boca preocupa mucho más a las madres actuales que a las de generaciones anteriores. Por eso no hace falta insistir mucho en el aspecto de la correcta colocación de los dientes. Sin embargo, sí que es importante resaltar la importancia de unos dientes bien colocados desde el punto de vista de la salud de la boca. Si recuerdan lo que dijimos sobre la oclusión, ahí tienen otro motivo para sufrir los "hierros" del ortodoncista. Si son conscientes de la importancia de una correcta higiene, piensen en los rincones que quedan entre unos dientes desordenados.

Todo ello hace que hoy la ortodoncia no sea un tratamiento reservado exclusivamente a los niños. Los dentistas tratamos cada vez más adultos.

El dentista especialista en niños se llama "odontopediatra". Su especialidad consiste en convencer a nuestros niños que se dejen tocar por alguien tan temido como un dentista. Hace falta un master en los EE.UU. para conseguir que algunos personajes abran la boca.
 

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