Las últimas investigaciones giran en torno a la dificultad que tienen los conductores para mantener una velocidad precisa o guardar la seguridad en el camino mientras hablan por el móvil, en comparación con una conducción sin distracciones
Julia Ruiz a viernes 26 de agosto de 2005
Las últimas investigaciones giran en torno a la dificultad que tienen los conductores para mantener una velocidad precisa o guardar la seguridad en el camino mientras hablan por el móvil, en comparación con una conducción sin distracciones.
Hasta ahora se creía hablar era un proceso cognitivo que desconcentraba, pero los resultados de los últimos estudios indican que escuchar y hablar distraen lo mismo.
El último estudio ha sido realizado por la Universidad de Illinois, en Estados Unidos. Ha sido dirigido Tate Kubose, profesor del Beckman Institute for Advanced Science and Technology de la Universidad de Illinois. La investigación se publica en la última edición de
Applied Cognitive Psychology.
En esta investigación participaron más de cien estudiantes de la universidad que condujeron coches virtuales. Algunos de los estudiantes estaban en un grupo que solamente conducía pero en el otro grupo, mientras practicaban esta maniobra virtualmente, los estudiantes eran preguntados acerca de la situación de algunos edificios del campus de su universidad o les hacían comprobar la veracidad de la información acerca de la posición de los edificios que otros estudiantes les comentaban.
Se analizaron distintos aspectos de la conducción mientras los estudiantes hablaban y se comprobó que hablar y escuchar tienen efectos negativos en la conducción. Entre los efectos negativos más destacados están una mayor dificultad para precisar la velocidad y hacerla mas estable o disminuir la capacidad de mantener una distancia constante en comparación con los estudiantes que solamente conducían.
Uno de los resultados más curiosos y contrario a lo que se pudiera pensar es que cuando los conductores tenían que hablar mientras estaban conduciendo, el control que tenían del camino era mayor, aunque el control de la velocidad disminuía.
El profesor Beckman explicó que “estos resultados cuestionan la idea extendida de que la comunicación es más difícil que la comprensión y que la atención que se necesita para hablar mientras se conduce es más perjudicial que escuchar".
Así este estudio destierra la suposición de que hablar sería más negativo que escuchar. Esta creencia se basa en se considera una tarea más compleja
En el caso de la conducción es importante con respecto al uso del móvil, porque la tarea cognitiva de la conversación telefónica junto con la atención que hay que poner físicamente sobre el teléfono perjudican la actividad de conducir y disminuyen la seguridad del conductor.
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