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El Síndrome Postvacacional

Julia Ruiz a martes 30 de agosto de 2005

personar frente a ordenador Últimamente se le está dando mucha importancia al llamado síndrome de estrés postvacacional. ¿Y en qué consiste? No es ni más ni menos que la dificultad de adaptarse a la rutina de la vida laboral tras un periodo de vacaciones. En estos momentos, se vuelve al trabajo, se tiene menos tiempo para disfrutar del ocio, y también menos tiempo para estar con la familia.

El Síndrome Postvacacional presenta una serie de síntomas que varían según cada persona; entre los más frecuentes están la dificultad para conciliar el sueño, pérdida de apetito o problemas para concentrarse durante el horario laboral.

Los últimos datos ofrecidos por la Asociación Nacional de Entidades Preventivas Acreditadas (Anepa) indican que el 35% de los trabajadores tiene los síntomas más graves.

Es cierto que hay que superar una serie de adaptaciones en el cuerpo cuando se vuelve de unas vacaciones, porque se ha estado libre de responsabilidades y de horarios por lo que alteraciones en los horarios de comidas y en el apetito y alteraciones del sueño aparecen con frecuencia. En algunos casos más extremos aparecen dolores de cabeza, palpitaciones...

También aparece irritabilidad, estado de ánimo depresivo e incluso ansiedad. Este malestar aparece en la vuelta al trabajo al enfrentarse a las responsabilidades y la rutina. Es un momento delicado porque uno vuelven solo al trabajo, sino a las responsabilidades diarias: el préstamo, llevar a los niños al colegio, el atasco por la mañana... todo eso en un momento en el que el cuerpo pasa de la inactividad vacacional a la acción. Y lo que es más importante, con la perspectiva que hasta el año que viene tendremos que estar así.

Es en este punto donde uno puede caer en los pensamientos negativos que le hagan encajar más difícilmente su vida de nuevo. Muchos psicólogos sugieren que este momento del año y no al empezar el año, es el momento indicado para plantearse los nuevos proyectos. En primer lugar porque al finalizar el año nos encontramos en un periodo de fiestas especial y al finalizar las vacaciones de verano nos encontramos sumergios en nuestra vida y en la actividad por lo que podemos coger esos proyectos con más fuerza y no irlos dejando, como suele suceder en Navidades, para más adelante. Y en segundo lugar porque tener esos nuevos propósitos y planes para el futuro dan grandes dosis de ilusión en esos momentos.

  No obcecarse en la idea del tiempo que estamos volviendo a utilizar en trabajar y saber organizar el tiempo libre que nos queda en cosas que nos hagan disfrutar minimizará la sensación. Organizarse, siendo realista, también en las tareas diarias contribuirá a que no aparezca la irritabilidad, ya que hemos vuelto de las vacaciones y la casa ha estado cerrada mucho tiempo, no pretendamos limpiarla toda en un día, por poner un ejemplo.

De las cosas que le gustaría hacer en vacaciones, algunas no podrá hacerlas, pero otras sí. No encierre sus aficiones en un cajón solamente porque ha vuelto a trabajar que aunque se viva bien de vacaciones en la playa, se vive todo el año. Recupere sus aficiones y sus proyectos que aportan ilusión y optimismo en esa lucha contra la desidia que se libra en la vuelta de las vacaciones.  

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