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Triquinosis.

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Introducción

embutidos
De tanto en tanto llama la atención la noticia periodística que informa sobre la aparición de un brote epidémico, afortunadamente casi siempre pequeño, de triquinosis. Se trata de una enfermedad parasitaria cosmopolita, pues existe en todas partes del mundo, provocada por la infección con las larvas de un pequeño nematode (es decir, de forma cilindroide) llamado Trichinella spiralis, de extremos afilados, cuerpo recubierto por una cutícula bastante rígida y estriada transversalmente.

Epizootia base de la Epidemia

La triquinosis es una enfermedad habitual y difundida en muchas especies animales de alimentación carnívora, con predominio en las ratas, donde es endémica. Cuando éstas son devoradas por otros carnívoros, en especial los cerdos, ellos la contraen; también es factible entre jabalíes, perro, gatos, lobos, zorros, osos, etcétera.

El hombre se enferma por ingerir carne de cerdo (o de animales de caza: jabalíes, osos) semicruda o embutidos elaborados con carne de animales previamente infectados por haber comido ratas enfermas; como cuando los cerdos se alimentan en los basurales.

Es decir, que el ciclo implica siempre una deficiencia en el control veterinario de los animales destinados al consumo, una negligencia sanitaria en los métodos de preparación de los mismos y una difusión previa de la enfermedad en las reses destinadas a la alimentación humana.

El Largo camino de la Triquinosis

La triquinosis es una enfermedad de los tiempos bíblicos, pues los médicos de las primitivas civilizaciones del Oriente Medio conocían ya que la ingestión de carne de cerdo provocaba una grave afección que podía ser mortal; de allí que en casi todas las religiones oriundas de la región se prohibiera expresamente el consumo de la carne de ese animal.

Sin embargo, la enfermedad fue reconocida por primera vez por Paget y Owen en 1835, pero fueron Virchow y Leyckart quienes, en 1860, desmotaron la evolución del parásito a través de los animales. Al parecer, la enfermedad proviene de Asia y fue introducida en Europa con la rata Mus decumanus hacia 1700; llegó a América con los españoles, ingleses y franceses, que trajeron las ratas infectadas en sus barcos.

Conozcamos al enemigo

El parásito adulto macho mide 1,5 mm de largo por 40 micrones de diámetro; tiene la extremidad cefálica fina, provista de una boca simple sin dientes, y la caudal ancha, con dos espículas semejantes a una pinza, entre las que desemboca la cloaca sexual, orificio de terminación del aparatos digestivo y sexual. La hembra es considerablemente más grande: mide 4 mm de largo y 60 micrones de diámetro. También su extremo anterior es delgado y provisto de boca, y el posterior es grueso, en el que termina el ano o salid del aparato digestivo; el aparato reproductor se abre en el tercio anterior del cuerpo, sobre la cara ventral. Ambos parásitos viven, en estado adulto, en el intestino delgado del huésped portador, en donde se producen la unión y la fecundación y su desarrollo.

Ciclo evolutivo

Se cumple íntegramente en el mismo huésped. El hombre ingiere carne infectada por larvas de Trichinella que ha escapado de los efectos de la cocción (deficiente), y de la salazón (escasa); cuando la misma llega al estómago, el jugo digestivo la libera de su cubierta. Las larvas pasan rápidamente al intestino delgado, donde se fijan a la pared mediante sus bocas y en dos o tres días maduran hasta el estado adulto. Allí se produce la fecundación; los machos mueren y son eliminados; las hembra, a los tres días, comienzan a atravesar la pared intestinal, en la cual se alojan, así como también en los ganglios linfáticos del intestino. Los huevos maduran en el abdomen de la hembra; cinco o seis días después comienza a eliminar larvas filiformes vivas, llegando a producir entre 10.000 y 15.000 parásitos hijos en el curso de un mes.

Los embriones, de 100 micrones de largo por 6 de diámetros, con la ayuda de un poderoso espolón cefálico, horadan los tejidos y, por vía de los vasos linfáticos abdominales, van a parar a la circulación sanguínea y en los capilares arteriales de los músculos estriados (músculos del aparato locomotor); salen de los vasos y penetran en las fibras musculares. Durante una semana conservan cierta actividad locomotora hasta que se van acomodando dentro de las células de los músculos; allí con una longitud de 1 mm, se enroscan en forma de 8 y se enquistan.

Vida enquistada

El período de encapsulación varía de tres a cinco semanas; después de la infección y al cabo de aproximadamente un año, todas las cápsulas, al principio fibrosas, se han calcificado.

Sin embargo, durante muchos años las larvas se mantienen vivas, esperando la oportunidad de volver a iniciar el ciclo si el animal que las alberga es ingerido por otro carnívoro.

La distribución de las larvas es muy pareja por los músculos esqueléticos, pero predomina la localización en el diafragma, en los músculos intercostales y en los de la masticación.

Las larvas son muy resistentes, tolerando hasta 2º C. bajo cero y hasta 20 minutos de ebullición. en la carne putrefacta, una ver muerto el animal portador, viven hasta 3 meses; por ello se infectan tan fácilmente los animales que comen carroña.

La salazón, como en el caso de la preparación de jamones, si no es persistente e intensa, no llega a destruir a las larvas en el interior de los grandes trozos de carne.

Rápida y seria enfermedad

Cuando varios individuos han comido productos de un cerdo enfermo o de un grupo de cerdos criados en basurales y todos infectados, se produce una epidemia. dadas las características, suelen enfermar pocas personas; en general, familiares o que viven en las inmediaciones.

Luego de una incubación de dos a diez días aparece un cuadro febril con náuseas, vómitos, diarreas y cólicos abdominales, que desaparecen en diez o doce días y que corresponden al período de pululación de los parásitos en el tracto intestinal. Precozmente, hay cansancio fácil y astenia.

A los cuatro o seis días más tarde aparecen las manifestaciones más severas y características: los dolores musculares, la torpeza y la contractura. La localización de las mismas varía según el músculo afectado; la intensidad del cuadro, de acuerdo con la cantidad de parásitos.

Así, la afectación del diafragma origina hipo, dolor al respirar, que se propaga a los hombros; trismo (contractura de los músculos de la masticación), parálisis oculares, con dolor frontal y visión doble, etc... Todo esto se acompaña de una reacción general de tipo urticante e hinchazón de toda la cara, que puede extenderse a otras partes del cuerpo. El cuadro presenta hipertensión arterial, pulso acelerado y "shock" grave.

Medidas Preventivas

Tan grave enfermedad se previene con unas pocas pero enérgicas medidas a nivel personal:
  • Comer carne de cerdo o de caza que esté perfectamente bien cocida.
  • Cada vez que se faene un cerdo debe pedirse el estudio veterinario para asegurarse de que está libre de parásitos. Ante la duda, no comer carnes saladas o ahumadas.
Las medidas a nivel industrial son:
  • Alimentar a los cerdos con comidas garantizadas y libres de toda sospecha.
  • No utilizar los basurales como campo de alimentación de los cerdos.
  • No faenar clandestinamente los animales.
A nivel sanitario se debe:
  • Efectuar una campaña de desratización.
  • Realizar inspecciones veterinarias efectivas en todo establecimiento de cría de cerdos.
  • Revisar todo animal faenado.
  • Promulgar leyes que protejan eficazmente contra la violación de las normas veterinarias.


Como se diagnostica la enfermedad en los animales

El método más sencillo y rápido es el estudio microscópico de los músculos del animal recién muerto, utilizando para analizar, por ser los más infectados, el diafragma, la lengua y los intercostales. Este método se llama de triquinoscopia.

¿Es posible tratar la triquinosis?

Efectivamente, desde la década del 60 se viene utilizando un parasiticida de probada acción larvicida. su administración, luego del episodio gastrointestinal, cuando las larvas pasan a la circulación y se localizan en los músculos, hace desaparecer los síntomas en menos de una semana.

¿Cuáles son las formas de asegurar el diagnóstico?

Además del cuadro clínico desatado en epidemias locales y el antecedente de haber consumido carne cruda de cerdo, se pueden efectuar reacciones en piel o en sangre que permiten asegurar que se trata de infección por Trichinella.

El método más seguro es, lamentablemente, tardío, pues se basa en la visualización de larvas por biopsias musculares del paciente.
 

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