Calidad de vida y Alzheimer, cómo y cuánto se puede conseguir
Julia Ruiz a martes 13 de julio de 2004
El mal de Alzheimer es una pérdida de memoria ocasionada por una demencia degenerativa irreversible de causa orgánica desconocida, los investigadores apuntan a causas genéticas y ambientales. La enfermedad ataca las células nerviosas en todas las partes de la corteza del cerebro, y en algunas estructuras circundantes, produciendo el deterioro de las capacidades de la persona de gobernar las emociones, reconocer errores y patrones, coordinar el movimiento y recordar. En la fase más Avanzada DE la enfermedad el afectado por el mal de Alzheimer pierde toda la memoria y funcionamiento mental. La pérdida de memoria no cosiste en un proceso degenerativo por el cual no recordamos donde hemos dejado el lápiz con el que escribimos, sino para qué sirve ese lápiz.
Este tipo de Demencia, representa el 50-65% de todas las demencias en los países occidentales. Es una demencia edad dependiente afectando al 3% de los mayores de 60 años y al 39% de los mayores de 90 años. Afectan predominantemente a las mujeres, debido a la mayor esperanza de vida.
En este tipo de enfermedad el paciente no puede valerse por sí mismo, la presencia del cuidador es indispensable para poder mejorar su calidad de vida. Familiares y profesionales deben estar cerca.
El diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer se realiza cuando los síntomas ya son muy evidentes porque con frecuencia en su estadio inicial se confunde con un deterioro común producido por el envejecimiento. Una vez diagnosticada la enfermedad y escogido el tratamiento por su médico hay múltiples vías para mejorar la vida del paciente afectado. Es muy común que los pacientes en estados terminales de Alzheimer pierdan peso, tengan dificultad al tragar, al caminar y al hablar, incontinencia urinaria y fecal.
Cuando el paciente está en la primera fase de la enfermedad es recomendable dejar que él elija a quien desee que lo asista, pudiendo dejar constancia a través de un poder notarial o ya que posteriormente tendrá incapacidad judicial.
Los recursos asistenciales con los que puede contar son las clínicas de memoria indicadas para enfermos en estados iniciales que se valen por sí mismos. Su actividad consiste en la rehabilitación de funciones perdidas y superiores presentes con terapias de adaptación y socialización. Se puede realizar de forma individual o en grupos no superiores a 5 personas con un terapeuta. Tiene una periodicidad de 1 a 2 sesiones por semana de no más de dos horas cada una. Los centros de día para mínimos cuidados son para enfermos en estadio leve. Se rehabilitan las funciones superiores presentes y perdidas, con terapias de resocialización. Tiene una periodicidad de 5 días en semana y una duración máxima de 4 horas.
Los hospitales de día están indicados para enfermos en estadio superior. Esta estructura asistencial debe estar dividida en al menos tres módulos asistenciales dependiendo del grado de incapacidad psicofísica de los usuarios. Su actividad consiste en la rehabilitación de las funciones superiores presentes y perdidas, rehabilitación física, cuidados en las necesidades básicas de la vida diaria. Tiene una periodicidad de 5 días en semana y una duración máxima de 8 horas día.
Existen también servicios de ayuda a domicilio. Son ayudas sociales que generalmente dependen de los ayuntamientos, en algunos casos de asociaciones de familiares de enfermos.
Las residencias están indicadas en caso de agotamiento familiar o el paciente no tenga quien le pueda asistir. Existen dos modalidades de ingreso: de forma permanente o esporádica. Y dentro de esta última tenemos la variedad de fines de semana y periodos vacacionales. Las procedencias de estos recursos pueden ser muy variadas. Generalmente son públicas, ONG (AFA), o privadas.
Dos aspectos son fundamentales a la hora de mejorar la vida del paciente: por un lado está la alimentación de la que van a depender muchos factores (evitar el estreñimiento del paciente, la deshidratación, las pérdidas de peso…) y por otro lado la tranquilidad unida a una estrecha vigilancia, el paciente debe ser tratado con cariño y paciencia puesto que se van a dar muchas situaciones en las que el paciente corra riesgos de los que no puede escapar porque no los comprende, como introducirse objetos en la boca que le produzcan asfixia o no saber salir de una habitación porque no sepa donde está la puerta.
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