Hipercrecimiento de
tejido maligno en el
pulmón y en el árbol bronquial.
Muy relacionado con el consumo de tabaco.
Con
metástasis rápidas en órganos adyacentes.
Más frecuentes en hombres que en mujeres.
Es la forma más mortal de
cáncer en hombres, entre 45 y 70.
Metástasis cerebrales.
Colapso pulmonar.
Pleuritis y neumonías.
Fracturas patológicas (sin traumatismos) en los huesos afectados por las metástasis.
Incurable sin cirugía.
Sólo el 25% de los tumores pueden ser operables.
La
recurrencia es elevada.
Supervivencias de más de cinco años, son menos del 10%.
Diagnóstico
Pruebas sanguíneas y estudio de esputos.
Rayos X, scanner, broncoscopia y biopsia.
Estudios de función pulmonar.
Tratamiento
Cirugía para extirpar todo el
pulmón (neumectomía) o parte de él (lobectomía), si está en estadios precoces.
Radiación y medicación anticancerígena para evitar o paliar metástasis.
No fumar. Un fumador tiene 22 veces más posibilidades que un no fumador de contraer la enfermedad.
Evitar contaminantes.
Tos persistente o que cambia de características en los fumadores.
Esputos teñidos de sangre o
tos sanguinolenta.
Dificultad al respirar.
Dolor de tórax.
Fatiga y debilidad.
Pérdida de peso.
Dolores en espalda, brazos o huesos.
Asintomático, a veces.
Adultos por encima de los 60.
Tabaquismo.
Trabajadores de minería, carpintería o con materiales peligrosos.
Tabaquismo.
Polución ambiental.
Desconocida en otras formas.
Exposición a metales (cadmio), gases (radón) o polvos (asbestosis, silicosis, etc).
Metástasis desde otras zonas afectadas.
Neumonía crónica intersticial.