Dar tiempo a que se resuelva espontáneamente la causa del dolor.
Existen estudios científicos que demuestran que el núcleo pulposo que sale de la envuelta fibrosa en una hernia discal, tiende a perder volumen con el paso del tiempo. También otras lesiones, como los desgarros musculares, tienden a curarse espontáneamente. La lógica subyacente a la recomendación de reposo era dar tiempo a que estos fenómenos se produjeran sin sobrecargar mientras tanto la columna vertebral.
Los estudios científicos realizados coinciden en señalar que el reposo en cama no es eficaz para el tratamiento del dolor de espalda. Por ejemplo, un estudio demostró que el grupo de pacientes que reposó en cama durante un
período de 2 a 7 días evolucionó peor que el que mantuvo el grado de actividad que el dolor le permitía desarrollar.
Los estudios científicos disponibles coinciden en señalar que el reposo en cama, especialmente si dura más de 4 días, conlleva pérdida de fuerza y aumenta la dificultad para rehabilitar al paciente.
Las recomendaciones basadas en la evidencia científica disponible coinciden en desaconsejar el reposo en cama como tratamiento del dolor de espalda.
En algunos pacientes, la intensidad del dolor puede obligarles a quedarse en cama durante unos días, habitualmente no más de 4, especialmente cuando hay dolor irradiado. Pero eso debe ser considerado una consecuencia del dolor, y evitado cuando es posible. No es por tanto un tratamiento, puesto que no tiene ningún efecto benéfico sobre la duración del episodio.