Una nueva investigación muestra que los niños cuyos pulmones reaccionan de manera sensible al aire frío podrían estar en mayor riesgo de asma posteriormente en la vida.
Un equipo de la Universidad de Arizona halló que los niños cuyos pulmones eran muy sensibles al aire seco y frío a la edad de seis años tenían el doble de riesgo de desarrollar asma para cuando alcanzaban los 22 años.
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