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Alimentación durante la lactancia

Sara Mekler. Nutricionista a sábado 01 de abril de 2006

lactancia La calidad y la duración de la lactancia materna dependen de las reservas almacenadas durante el embarazo y de la alimentación que siga la madre durante la lactancia. Es muy importante que la mujer lactante no disminuya la ingesta con el fin de recuperar cuanto antes su figura ya que sus necesidades energéticas y nutricionales se ven incrementadas. Las deficiencias durante este periodo no sólo afectan el estado nutritivo y el desarrollo del recién nacido sino que condicionan la salud actual y futura de la madre.

Durante el embarazo la mujer almacena de 2 a 4 kilos de reservas de grasa que se van a utilizar para la producción de leche materna. Una mujer lactante produce aproximadamente 800 ml de leche por día. Esto corresponde a un gasto energético de 600 a 800 Kcal que provienen principalmente de las reservas de grasa. Por lo tanto la lactancia ayuda a la pérdida de peso después del parto ya que estimula la combustión de grasas, incluso si los aportes energéticos son incrementados.

Teniendo en cuenta que alrededor de un 70 por ciento de las proteínas de la dieta se convierte en proteína de la leche, se recomienda un aporte suplementario de proteínas de aproximadamente 15 g al día.

Es de suma importancia aportar ácidos grasos poliinsaturados esenciales ( ácidos linoleico y linolénico) y DHA (ácido docosahexaenoico) al neonato a partir de la leche materna ya que juegan un papel trascendental en el desarrollo del sistema nervioso y de la retina.  El DHA se obtiene directamente del pescado graso como el salmón, el arenque y el atún, o a partir del ácido linolénico (omega 3), que se encuentra en pescado graso, lino, cáñamo, semillas de calabaza, granos de soja y nueces. El ácido linoleico (omega 6) se encuentra en el aceite de linaza, de cáñamo, de nuez, de lino, de girasol y de soja.

La leche materna tiene un alto contenido de calcio por lo que las necesidades de calcio en la alimentación materna aumentan considerablemente. La recomendación de calcio es de 1 a 1.2 g de calcio al día, siendo los productos lácteos (leche, quesos, yogures, helados) los más ricos en este mineral. Otros alimentos que contienen calcio son las sardinas en lata (¡con sus espinas!), almendras, avellanas, tofu, hortalizas de hoja verde y aguas minerales de alto contenido en calcio.

El tabaco reduce el volumen de la  leche materna y su contenido en vitaminas antioxidantes como la vitamina C y la Vitamina E. Por eso hay que dejar de fumar no sólo durante el embarazo sino también durante la lactancia, y por qué no, aprovechar de una vez para dejarlo definitivamente.

La mujer lactante tiene que beber de  dos a tres litros de líquidos al día ya que el 85 a 90 por ciento de la leche es agua. La fama de la cerveza como estimulante de la secreción de leche es falsa, así que lo mejor  es beber agua, leche, infusiones y zumos naturales. Conviene limitar el té, el café y evitar el alcohol, ya que pasan al recién nacido a través de la leche materna y afectan su estado de ánimo y su desarrollo.

Para terminar conviene recordar que incluso si la leche de mujeres que no siguen una dieta adecuada generalmente proporciona al lactante las calorías, proteínas, vitaminas y minerales suficientes (pero no el tipo de ácidos grasos, que depende  notablemente de la dieta materna), esto ocurre a expensas de las reservas maternas y en detrimento de su salud.

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